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Oraciones a Dios, a Jesús y a la Virgen, para llevar conmigo

Cristiano
Oraciones urgentes, imprescindibles, indispensables y necesarias, para leer, rezar y orar en momentos de turbación, peligro, amargura, frustración o enfermedad.
Oraciones a Dios, a Jesús y a la Virgen, para llevar conmigo
Oraciones que alivian el corazón, curan heridas emocionales, traen paz y tranquilidad y nos devuelven la fe que necesitamos, en momentos crudos, duros y difíciles.
Oraciones al Señor Jesucristo, a la Virgen María y a Dios, que nunca nos deben faltar en el celular.
"Cuando oramos Dios escucha más de lo que decimos, responde más de lo que pedimos y nos da más de lo que imaginamos... hasta a veces, sin merecerlo".
Índice de las oraciones
La Señal de la Cruz
El Padre Nuestro
El Ave María
Salve
Al Ángel Custodio
Al Ángel de la Guarda
Oración al Justo Juez para hombre
Oración al Justo Juez para mujer



Oraciones cristianas imprescindibles e indispensables

Oración La Señal de la Cruz

Por la señal + de la Santa Cruz, de nuestros + enemigos líbranos Señor, + Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del + Hijo, y del Espíritu Santo.
Amén.

Oración El Padre Nuestro

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
Amén.

Oración El Ave María

Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.

Oración Salve

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida y dulzura y esperanza nuestra: Dios te salve.
A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos y, después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre.
¡Oh clementísima! ¡Oh piadosa! ¡Oh dulce Virgen María!
Ruega por nosotros santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.
Amén.

Oración al Ángel Custodio

Ángel de Dios, que eres mi custodio, pues la bondad divina me ha encomendado a ti, ilumíname, dirígeme, guárdame.
Amén.

Oración al Ángel de la Guarda

Ángel de mi guarda dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día.
No me dejes sólo que sin ti me perdería.
Amén.



Oración al Justo Juez para hombre

Hay leones y leonas que viven contra mí; deténgase en si propio como se detuvo mí Señor Jesucristo con el Dominus Deo y le dijo al Justo Juez: Ea Señor a mis enemigos veo venir, pues tres veces repito: ojos tengan y no me vean, manos tengan y no me toquen, boca tengan y no me hablen, pies tengan y no me alcancen, con dos los mido, con tres les hablo, la sangre les debo y el corazón les parto.
Por aquella Santa Camisa en que tu Santísimo Hijo fue envuelto, es la misma que yo traigo puesta y por ella me he de ver libre de prisiones, de malas lenguas, de hechicerías y de maleficios y para lo cual me encomiendo a todo lo angélico y sacrosanto y me han de amparar los Santos Evangelios pues primero nació el Hijo de Dios y vosotros llegáis derrotados a mí, como el Señor derribo el día de Pascuas a sus enemigos, de quien se fía es de la Virgen María, de la hostia consagrada que se ha de celebrar con la leche de los pechos virginales de María Santísima, por eso me he de ver libre de prisiones, ni será herido, ni atropellado, ni mi sangre derramada, ni moriré de muerte repentina y también me encomiendo a la Santa Vera Cruz, Dios conmigo, yo con El. Dios delante, yo detrás de Él.
Jesús, María y José.



Oración al Justo Juez para mujer

La Santa compañía de Dios me acompañe y el Manto de Santa María, su madre, me cobije y de malos peligros me defienda, Ave María, gracia plena, Dominus Tecum, me libre de todos los espíritus bautizados y sin bautizar.
Los voy a vencer. Cristo reina, Cristo de malos peligros me defienda, el Señor y justo individual hijo de Santa María Virgen, aquel que nació en aquel solemne día, que no pueda yo ser muerto, ni que me quieran mal.
Tengan ojos y no me vean, manos no me toquen, hierro no me hiera, nudos no me aten. Dios le dijo a Libón, que con tres nueces no pudieran hacerme daño, ni a ti ni a ninguna persona que la trajera consigo y te defendiere aunque no lo digas, Amén, Jesús, María y José, Dominus Tecum Verbum Carum.
Santa María piadosa, madre de nuestro Señor Jesucristo: al monte Tártaro entraste, la gran serpiente encontraste; con el cíngulo la ataste, con hisopo de agua bendita la rociaste, al mundo la sacaste. Ablándale el corazón a mis enemigos, que ojos tengan y no me vean, pies y no me cojan, manos no me toquen, hierro no me hiera, nudos no me aten, por las tres espadas de San Julián sean vencidos, con la leche de la Virgen sean rociados, en el Santo Sepulcro sean sepultados. Amén.
Jesús, María y José, tres Padres Nuestros a la muerte y pasión de Nuestro Señor Jesucristo.
Esta es la oración de la Santa Camisa, la del hijo de Dios vivo, la que me pongo en contra de mis enemigos.
Tengan ojos y no me vean, pies y no me alcancen, manos y no me toquen, hierro no me hiera, nudos no me aten, por las tres coronas del Patriarca San Abraham, aquí ofrezco una oración en unión de mi persona, que vengan mis enemigos tan mansos a mí, como nuestro Señor con el madero a la cruz.
San Idelfonso, bendito confesor de nuestro Señor Jesucristo: bendeciste la hostia y el cáliz, en el Altar Mayor, bendice mi cama, mi cuerpo y mi casa y todo mi alrededor, líbrame de brujos, hechiceros y personas de malignas intenciones, con tres te mido, con tres te parto, con la gracia de Dios y el Espíritu Santo.
Amén, Jesús, María y José.

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