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Poemas y versos de amor de Jose Ángel Buesa



Selección de los poemas cortos más populares del famoso poeta y escritor. Versos románticos tristes de sufrimiento, desencanto, desilusión, tristeza y melancolía. Imágenes adornadas con su poesía más sentimental.
Poemas y versos de amor de Jose Angel Buesa
Muchos de nuestros lectores se sienten atraídos por la poesía de Jose Ángel Buesa.
En otra página que es un breve resumen de poemas de amor de escritores famosos, hemos publicado tres de ellos.
Para los que desean leer otras obras de este excelente autor, en este artículo compartimos una selección de sus versos más cortos.
Cortos porque en una sola página es imposible incluir toda su obra.
Hemos escogidos los más bonitos y sentimentales, eso si la gran mayoría refleja estados de tristeza y desilusión del autor.
Incluimos algunas imágenes adornadas con sus poemas.
Compártelas y publícalas en Facebook, Pinterest y otras redes sociales.
Dale un voto a la poesía romántica que nunca muere.
Lee más información sobre el autor más abajo de esta página.



Los poemas más hermosos de Jose Angel Buesa


Poema del amor ajeno

Puedes irte y no me importa, pues te quedas conmigo
como queda un perfume donde nace una flor,
tu sabes que te quiero pero no te lo digo
y yo sé que eres mía, sin ser mío tu amor.

La vida nos acerca y a la vez nos separa,
como el día y la noche en el amanecer...
mi corazón sediento ansía tu agua clara,
pero es un agua ajena que no debo beber.

Por eso puedes irte, Pues te quedas muy hondo,
como se queda un ancla cuando un buque se va,
tu amor llama en la sombra, pero yo no respondo,
pues tu amor y la muerte tienen un más allá.

Parece un deseo así toda la vida es poca,
toda la vida es poca para un ensueño así,
pensando en ti, esta noche, yo besaré otra boca,
tu estarás con otro... pero pensando en mí.
Poema del amor ajeno de Jose Angel Buesa



Aniversario

Hoy hace un año, justamente un año.
Y llueve como entonces en el atardecer.
Y es una lluvia lenta, tan lenta que hace daño,
porque casi no llueve ni deja de llover.

Mi pena es una pena sin tamaño,
en el tamaño triste de un nombre de mujer,
aunque la gente pasa sin saber que hace un año,
y aunque la lluvia ignora que llueve como ayer...

Era mi amiga

Era mi amiga, pero yo la amaba
yo la amaba en silencio puramente,
y mientras sus amores me contaba
yo escuchaba sus frases tristemente.

Era mi amiga, pero me gustaba
y mi afán era verla a cada instante.
Nunca supo el amor que yo albergaba
porque siempre me hablaba de su amante.

Era mi amiga para todo el mundo
porque a nadie mi amor yo confesaba,
pero yo la quería muy profundo
y forzosamente me callaba.

Era mi amiga, y mi cuerpo sentía
estremecer si ella me miraba,
al oírla junto a mí feliz me hacía
más de este amor ella nunca supo nada
y aunque solo mi amistad yo le ofrecía,
era mi amiga, pero yo la amaba.

Poema de la espera

Yo sé que tu eres de otro, y a pesar de eso espero,
y espero sonriente, porque yo sé que un día,
como en amor el último vale más que el primero,
tu tendrás que ser mía.

Yo sé que tu eres de otro, pero eso no importa,
porque nada es de nadie, si hay alguien que lo ansía,
y mi amor es tan largo, y la vida tan corta,
que tendrás que ser mía.

Yo sé que tu eres de otro, pero la sed se sacia,
solamente en el fondo de la copa vacía,
y como la paciencia duele más que la audacia,
tu tendrás que ser mía.

Por eso, en lo profundo de mis sueños despiertos,
yo seguiré esperando, porque sé que algún día,
buscarás el refugio de mis brazos abiertos,
y tendrás que ser mía.
Poema de la espera de Jose Angel Buesa



Madrigal de la lluvia de abril

Ya no sé bien el sitio ni la hora,
ni por qué fuiste mía, ni por qué te perdí.
Sé que llovía como llueve ahora,
aunque ahora es más triste porque llueve sin ti.

Y sé que, de repente, cayeron dos diamantes
sobre tus zapaticos de charol...
Y era dulce aquel llanto de tus ojos radiantes,
como esos mediodías en que llueve con sol.

Canción de la lluvia

Acaso está lloviendo también en tu ventana;
acaso esté lloviendo calladamente, así...
Y, mientras anochece de pronto la mañana,
yo sé que, aunque no quieras, vas a pensar en mí.

Y tendrá un sobresalto tu corazón tranquilo,
sintiendo que despierta su ternura de ayer;
y, si estabas cosiendo, se hará un nudo en el hilo,
y aún lloverá en tus ojos, al dejar de llover.
Aniversario, poema de Jose Angel Buesa



Canción nocturna

A los pies de tu cama, como un perro,
se echó mi corazón.
Noche tras noche
gime calladamente su reproche
y sufre injustamente su destierro.
Allí está. Nada importa que lo aparte
tu pie pequeño y cruel.
Allí, en la sombra,
calla el grito de amor con que te nombra,
para no despertarte.
Noche tras noche, hasta que llega el día,
gime un reproche y sufre su destierro.
Tú no lo sabes, nadie lo sabría.
Y a los pies de tu cama, como un perro,
mi corazón espera todavía.

Esta vieja canción

Esta vieja canción que oí contigo,
y que contigo di por olvidada,
surge del fondo de la madrugada
como la voz doliente de un amigo.

(Yo sé que la mujer que va contigo
no puede adivinar en mi mirada
que esa canción que no le dice nada,
le está diciendo lo que yo no digo.

Y, al escuchar de pronto esa tonada,
comprendo la amargura de un mendigo
ante una puerta que le fue cerrada.
Pero intento reír, y lo consigo...
como si no me recordara nada
esta vieja canción que oí contigo.
Esta vieja canción, poema de Jose Angel Buesa



Poema del amor pequeño

Fue breve aquella noche. Fue breve pero bella.
Poca cosa en el tiempo, que es también poca cosa
porque nadie ha sabido lo que dura una estrella
aunque todos sepamos lo que dura una rosa.

Nuestro amor de una noche fue un gran amor pequeño
que rodó por la sombra como un dado sin suerte;
pero nadie ha sabido lo que dura un ensueño
aunque todos sepamos lo que dura la muerte.

Una noche es eterna para el que no la olvida,
y el tiempo nada importa para el sueño y la flor;
y, como nadie sabe lo que dura la vida,
nadie sabe tampoco lo que dura el amor.

El pequeño dolor

Mi dolor es pequeño,
pero aún así bendigo este dolor,
que es como no soñar después de un sueño
o es como abrir un libro y encontrar una flor.

Déjame que bendiga
mi pequeño dolor,
que no sabe crecer como la espiga,
porque la espiga crece sin amor.

Y déjame cuidar como una rosa
este dolor que nace porque sí;
este dolor pequeño, que es la única cosa
que me queda de ti.

Epílogo

Di que mi amor ha muerto de una forma habitual,
aunque tú, por la espalda, le clavaste un puñal.
Lo enterraremos juntos, sin pesar ni alegría,
aunque yo solo sepa que vive todavía.
Pero no intentes nunca remover esa fosa:
Déjala abandonada; déjala silenciosa...
pues si un día la abrieras, tu mano desleal
no hallaría otra cosa que tu propio puñal.
Epílogo, poema de Jose Angel Buesa



Poema del libro

Entre todos mis libros, es éste el que prefiero
éste que un día dejé a medio leer
lo cerré de repente, lo puse en el librero,
y ya lo cubre el polvo del ayer.

Recuerdo que era un libro de una belleza
era como si en cada frase floreciera un rosal
pero temí de pronto que me desencantara
si seguía leyendo hasta el final.

Y ahí está en el librero, donde lo puse un día
tal vez un poco triste por lo que no leí,
pues recordé, muchacha, que casi fuiste mía,
y al guardar aquel libro, pensé en ti...


Símil del viento

Te sentí, como el viento, cuando pasabas ya;
como el viento, que ignora si llega o si se va...
Fuiste como una fuente que brotó junto a mí.
Y yo, naturalmente, sentí sed y bebí.

Llegaste como el viento, náufraga del azar,
con tus ojos alegres entristeciendo el mar.
Y, para que la tarde pudiera anochecer,
te fuiste como el viento, que no sabe volver...

Así, verte de lejos

Así, verte de lejos, definitivamente:
Tú vas con otro hombre; yo, con otra mujer...
y sé que, como el agua que brota de una fuente,
aquellos bellos días ya no pueden volver.

Así, verte de lejos y pasar sonriente,
como quien ya no siente lo que sentía ayer;
y lograr que mi rostro se quede indiferente,
y que el gesto de hastío parezca de placer.

Así, verte de lejos, y no decirte nada,
ni con una sonrisa, ni con una mirada,
y que nunca sospeches cuanto te quiero así;
porque, aunque nadie sabe lo que a nadie le digo,
la noche entera es corta para soñar contigo,
y todo el día es poco para pensar en ti.

Inesperadamente

Inesperadamente tu amor llega a mi vida,
mujer de besos hondo y plenitud creciente,
como brota un retoño de una rama caída,
como en un río seco renace la corriente.

Llegas como las nubes, inesperadamente;
inesperadamente llegas como el verano,
para dejarme el peso de una sombra en la frente
y un dolor de raíces profundas en las manos.

Y es que tu boca alegre me inspira un beso triste,
y en tus ojos cercanos veo un mirar ausente,
porque sé que algún día, lo mismo que viniste,
te me irás de los brazos, inesperadamente...

Quizás

Quizás te diga un día que dejé de quererte
aunque siga queriéndote más allá de la muerte
y acaso no comprendes que en esta despedida
aunque el amor nos une nos separa la vida.

Quizás te diga un día que se me fue el amor
y cerraré los ojos para amarte mejor
porque el amor nos ciega, pero vivos o muertos
nuestros ojos cerrados ven más que estando abiertos.

Quizás te diga un día que dejé de quererte
aunque siga queriéndote más allá de la muerte
y acaso no comprendas que en esta despedida
nos quedaremos juntos para toda la vida.

¿Quien fue José Ángel Buesa?


José Ángel Buesa (Cuba 1910- 1982) fue un poeta romántico con mucha melancolía y tristeza en toda su obra poética.
Se le conoce como el "poeta enamorado".
Es más popular de los poetas cubanos de su época.
Su popularidad se debe a la claridad y profunda sensibilidad de su obra.
Su obra ha sido traducida a varios idiomas y musicalizada ampliamente.
Ningún poeta cubano ha hecho mejor gala del neo-romanticismo americano.
Fue también novelista y escritor de libretos para la radio y la televisión, también director de programas radiales.

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