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El Cementerio o Necrópolis de Colón en la Habana



Historia y fotos. Monumentos y obras escultóricas. Los panteones y tumbas más famosas, populares y visitadas. Leyendas, mitos y curiosidades. Ubicación de las sepulturas más destacadas. Plano del cementerio para descargar.
Puerta norte y principal del Cementerio Colón en la Habana
Puerta norte y principal del Cementerio Colón en la Habana
El Cementerio o Necrópolis de Cristóbal Colón que se encuentra en el centro de la ciudad de la Habana, es el mayor de la América y uno de los más famosos e importantes de todo el mundo.
Ha sido declarado Monumento Nacional de Cuba y es un verdadero museo a cielo abierto, debido al gran número de obras escultóricas y arquitectónicas de impresionante belleza artística que alberga.
En el yacen figuras ilustres de la historia de Cuba, por lo que el lugar es de gran interés cultural, artístico e histórico y es una de las principales atracciones turísticas de la ciudad.



Historia del Cementerio Colón


Desde 1854 se comenzó a pensar en la necesidad de una nueva necrópolis en la ciudad, cuando resultó insuficiente debido al crecimiento de la ciudad el viejo Cementerio de Espada, que fue el primer cementerio público de Cuba y de la América hispana.
El Cementerio de Espada se encontraba en el área que forman las calles San Lázaro, Aramburu, San Francisco y Vapor, cerca del actual Hospital Ameijeiras y fue clausurado en 1878.
Para la construcción del nuevo y necesario cementerio se creó un concurso por la Junta Cementerial, del cual fue ganador el arquitecto español Calixto Aureliano de Loira Cardoso.
La primera piedra del nuevo campo santo se colocó el 30 de octubre de 1871 y las obras fueron concluidas totalmente casi quince años después, en 1886. En 1934 recibió una ampliación.
Entre la Capilla Central y la portada se construyó una plazoleta donde iría un monumento que contendría los restos del famoso descubridor de América, sin embargo estos restos nunca salieron de la Catedral de la Habana.



La Necrópolis de Colón actualmente


Según el proyecto del arquitecto Loira el cementerio es rectangular y está dividido en cuatro secciones por dos anchas avenidas que forman una gran cruz.
En el centro se encuentra la Capilla donde se efectúan las ceremonias para los difuntos.
Como dictaban las bulas papales de aquel entonces, la distribución urbanística del cementerio se dispuso según el poder adquisitivo de las personas. Por eso se concibieron zonas de primera, segunda, tercera, cruces de segunda orden y campos comunes.
Para identificar la ubicación de las tumbas se toman como referencias los cuatro cuadrantes (NE, NO, SE y SO), las zonas o las calles y en ocasiones los Lotes en los campos comunes.
Por ejemplo:
• Capilla de la familia Franchi-Alfaro - N.O. Calle 4 esquina a D. Cruz de segunda orden.
• Panteón de la Asociación Vasco-Navarra de Beneficencia – N.E. Calle F e/ 1 y 3. Campo común.
• Eugenio Casimiro Rodríguez Carta – N.E. 22, Campo Común.
La necrópolis posee cuatro puertas de entrada en los cuatro puntos cardinales.
La principal y más majestuosa es la norte, en la esquina de Zapata con la calle 12.
Esta puerta denominada arquitectónicamente como Puerta de Triunfo, posee un bello pórtico de estilo neo bizantino obra de Calixto de Loira y un monumento escultórico en su parte superior en mármol de Carrara, del cubano José Vilalta Saavedra, el mismo autor de la estatua de La Milagrosa y muchas otras obras escultóricas en la ciudad.
Monumento escultórico encima del arco de entrada del Cementerio de Colón de José Vilalta, representando la Fe, la Esperanza y la Caridad.
Monumento escultórico encima del arco de entrada del Cementerio de Colón
La bella escultura en la parte superior es conocida y descrita como las Tres Virtudes Teologales y representa la Fe, la Esperanza y la Caridad.
Posee la siguiente inscripción en latín: "JANUA SUM PACIS" (Soy la puerta de la paz).
La zona más antigua del cementerio, es la que se encuentra a la izquierda de la entrada principal y lógicamente es allí donde se encuentran los panteones más antiguos.



Monumentos y esculturas destacadas del Cementerio Colón


El Cementerio Colón posee más de 56000 mausoleos, capillas, panteones, galerías u osarios, en los que están enterrados más 2 millones de personas.
Algunas de las tumbas o panteones se destacan por su hermosura y majestuosidad. Muchas de ellas se hicieron a semejanza de las mansiones coloniales de sus dueños.
Otras son sencillas bóvedas de terrazo que se han hecho famosas porque están asociadas a leyendas o mitos populares.
Los monumentos más majestuosos del cementerio se encuentran a ambos lados de la Avenida de Colón en la entrada norte, se le llama Zona de Monumentos de Primera.
Avenida de Colón en la entrada norte del cementerio, a la derecha se ve el Monumento a los Bomberos, en el centro la Capilla Central y a la izquierda parte del Panteón de Catalina Lasa.
Avenida de Colón en la entrada norte del cementerio
Todos fueron construidos entre finales del siglo XIX y comienzos del XX.
Entre ellos destacan:
✓ El Monumento en el Panteón de los Bomberos, muertos trágicamente en 1890 en el fuego en la ferretería Isasi, en el que murieron 38 personas, de las cuales 25 eran bomberos.
✓ El Monumento a los ocho estudiantes de Medicina.
✓ El Panteón de los Prelados donde reposa el obispo Espada y otros miembros importantes del clero.
✓ El Panteón de la familia Falla-Bonet.
✓ La Capilla de Pedro Baró y Catalina Lasa.
✓ La Capilla del Conde Rivero.
✓ El Panteón de Marta Abreu.

La Capilla Central del Cementerio Colón

La Capilla Central está situada en el mismo centro de la cruz que forma la estructura del cementerio y es la edificación más importante.
En ella a petición de los dolientes se les da la última misa a los que fallecen.
Concluida en 1886 al estilo románico-bizantino, es el único templo religioso de forma octogonal en Cuba.
Posee una bella pintura mural al fondo del altar mayor de Miguel Melero quien fue director de la escuela de pintura San Alejandro, que representa el juicio final.
Los vitrales que representan diferentes santos católicos y pasajes religiosos, fueron traídos de Colonia, Alemania.



Panteones y tumbas famosas y populares del Cementerio Colón


La tumba de La Milagrosa de Cuba

La tumba más famosa, querida, respetada y visitada del cementerio es una humilde bóveda donde descansan los restos de Amelia Goyri y José Vicente Adot su esposo.
Amelia Goyri de la Hoz es conocida como La Milagrosa, porque durante años ha concedido deseos, peticiones y realizado milagros en muchas personas que han acudido a ella en busca de solución a sus problemas.
Sobre la tumba se encuentra una escultura de la célebre mujer que con una mano carga una niña y en la otra sostiene una cruz.
Tumba de Amelia Goyri, la Milagrosa en el Cementerio de Colón, en el fondo se puede ver El Panteón de la Asociación Vasco-Navarra de Beneficencia.
Tumba de Amelia Goyri, la Milagrosa en el Cementerio de Colón en la Habana
La historia de La Milagrosa es una triste historia de amor convertida en leyenda para siempre.
Lee en otro artículo de nuestro sitio la historia original: La historia y leyenda de la Milagrosa de Cuba
Es irónico ver que la tumba más querida y visitada del cementerio, ocupa solo un pequeño espacio en torno al que se aglutinan diariamente decenas de personas, en contraste con panteones majestuosos que ocupan enormes extensiones y a los que nadie visita, ni nadie lleva una flor.
Nos hace comprender que la grandeza en la eternidad no se puede comprar con dinero.

La Tumba de Catalina Laza

A la orilla izquierda de la avenida principal del cementerio, frente al obelisco a los bomberos se encuentra un lujoso panteón que guarda los restos de Catalina Laza y otros miembros de la familia Baró.
Catalina Laza y Juan Pedro Baró fueron los protagonistas de una larga, famosa en su época, controvertida y triste historia de amor.
Comenzó cuando se conocieron estando ella casada con Luis Estévez Abreu, hijo del vicepresidente de la república, quien se negó a darle el divorcio.
Ellos insistieron en la relación, pero tuvieron que enfrentar durante largos años el rechazo de la sociedad de aquel entonces.
Finalmente Catalina logro el divorcio otorgado por el Papa y legalizado en 1917 por el presidente Menocal.
En 1926 se inauguró un soberbio palacete en el 406 de la calle Paseo donde se fue a vivir la pareja. Pedro le regaló a Catalina una nueva rosa de injerto con los colores favoritos de su amada, el rosado y el amarillo, que aun lleva su nombre.
Desgraciadamente la felicidad duro solo cuatro años, porque Catalina enfermo de un mal extraño y finalmente murió en 1930. Catalina una de las mujeres más hermosas de la Habana en sus últimos años aun joven, se ocultaba para que no vieran su rostro.
Pedro mando a construir para su esposa un panteón singular, diseñado de tal forma que los rayos del sol por la mañana al penetrar por unos pequeños vitrales, dibujan una rosa similar a la que lleva el nombre de su esposa.
Catalina fue enterrada con todas sus joyas y sepultada bajo una montaña de hormigón para que nadie pudiera violar su paz.
Juan Pedro murió diez años después. Fue su deseo que lo enterrasen a los pies del amor de su vida.

La Tumba del Amor de Modesto y Margarita

La Tumba del Amor es un símbolo del amor sincero y de la fidelidad aun después de la muerte.
Guarda los restos de Margarita Pacheco Alonso y Modesto Canto Menjibar, que vivieron una profunda relación después que ella pudo separarse de su esposo anterior, un hombre que la maltrataba.
Falleció ella en 1959 a los 39 años. Él falleció en 1977, vivió 20 años más durante los cuales visitaba a diario la tumba de su amada.
Modesto era músico y escultor, talló el mismo su busto y el de Margarita en 1964, esperando así el momento para unirse a ella.
La Tumba del Amor de Modesto y Margarita en el Cementerio de Colón en la Habana.
La Tumba del Amor de Modesto y Margarita en el Cementerio de Colón en la Habana
En el panteón conocido como La Tumba del Amor donde están enterrados ambos, se puede leer grabado en una losa un epitafio que dice:
"Bondadoso caminante: Abstrae tu mente del ingrato mundo unos momentos y dedica un pensamiento de amor y paz a estos dos seres a quienes el destino tronchó su felicidad terrenal y cuyos restos mortales reposan para siempre en esta sepultura, cumpliendo un sagrado juramento. Te damos las gracias desde lo eterno. Margarita y Modesto."
La Tumba de Modesto y Margarita se encuentra en el Cuartel S.E. en la calle 13, entre L y K.

La Tumba de Leocadia y el Hermano José

Una de las tumbas más populares y visitadas del Cementerio Colón es la de Leocadia y el Hermano José, exponentes de la religión yoruba.
Leocadia Pérez Herrera fue durante muchos años una médium o santera muy famosa de la Habana, que con sus aciertos y premoniciones se ganó el respeto de creyentes y no creyentes.
Alcanzó popularidad y respeto porque a ella acudían personas importantes, así como gente de pueblo de bajo nivel económico con mucha fe, que la señora consultaba y muchas veces ayudaba a solucionar sus problemas, penas o dolencias sin cobrar nunca un centavo.
El Hermano José, Taita José o Tá José, como también se le conoce era el guía espiritual, el "muerto" a la que ella consultaba. Un espíritu, que por boca de Leocadia, realizó grandes obras de caridad.
Nadie nunca supo su nombre verdadero ni su procedencia.
Según se dice el mismo hizo que un artista pintara un retrato suyo, de esa forma sus devotos, además de escucharlo a través de la médium, también podrían verlo.
Varias veces se trató de fotografiar el cuadro, pero nunca la foto sirvió, solo se veían manchas blancas.
Según la historia, Taita José predijo el día exacto de la muerte de Leocadia y le juro que él también descansaría eternamente junto a ella.
Leocadia falleció el 3 de junio de 1963 y fue enterrada en una modesta tumba junto al cuadro de Taita José, acompañada por un cortejo fúnebre impresionante.
La Tumba de Leocadia y el Hermano José en el Cementerio de Colón en la Habana.
La Tumba de Leocadia y el Hermano José en el Cementerio de Colón en la Habana
Durante años se ha tratado por sus fieles de hacerle un panteón a ambos, pero se dice que el Hermano José no lo permite, debido a su excesiva modestia que lo caracterizaba.
Leocadia era amante de la musca clásica, especialmente del violín que acompañaba sus sesiones, por eso cada 19 de marzo día de San José, despierta al cementerio un gran toque de violines que lleva la procesión que acude a rendirle honor a Leocadia y al Hermano José.
A pesar del tiempo de fallecida en la tumba nunca faltan flores y otras ofrendas. Constantemente llegan al lugar personas necesitadas de su ayuda y vuelven los agradecidos una y otra vez, porque se dice que desde el más allá ellos todavía escuchan las voces de los vivos.
La tumba de Leocadia y el Hermano José se encuentra en el Cuartel S.E. en la calle I, entre 9 y 11.

La Tumba de la Fidelidad o del perrito

Se conoce con varios nombres una tumba del Cementerio Colón donde descansan los restos de Jeannette Ford Ryder y de su fiel perro Rinti: La Tumba de la Fidelidad, la Dama del perrito o la Tumba de la perrita.
Jeannette Ford Ryder norteamericana (1866-1931) vino a Cuba en 1869 donde fundo Bando de Piedad una organización de beneficencia, con la que realizó una notable labor de caridad hacia la protección de animales domésticos, mujeres desvalidas y viciosas, niños desamparados, huérfanos y pobres en general.
Según la historia, al morir la dama a los 65 años de edad, su fiel perrito Rinti permaneció a los pies de la tumba hasta sucumbir junto a su ama.
Se dice que los empleados dejaron al noble can permanecer en el lugar e incluso le dejaban algo de comer, que el perro rechazaba, hasta finalmente morir de tristeza.
La Tumba de la Fidelidad con los restos de Jeannette Ford Ryder y de su fiel perro Rinti en el Cementerio de Colón.
La Tumba de la Fidelidad con los restos de Jeannette Ford Ryder y de su fiel perro Rinti
Posteriormente Bando de Piedad contrato al escultor cubano Fernando Boada quien creo la escultura yacente actual. Es una historia verídica que demuestra el verdadero amor y la fidelidad del perro hacia el ser humano.
La tumba de Jeannette Ford Ryder y de su fiel perro Rinti se encuentran en el Cuartel S.O. en la calle 14 entre H y Fray Jacinto.



Otras esculturas de interés del Cementerio Colón


Para los que exploran el cementerio en busca de obras artísticas, brindamos la ubicación de algunas bellas esculturas y tumbas de interés arquitectónico.
✓ Escultura en el Panteón de la familia Pérez de Urría. Un ángel guardián del descanso eterno y la paz realizado por el escultor italiano Pietro de costa en 1875. Zona de monumentos de primera.
✓ Panteón de los Mendoza. Réplica de La Piedad de Miguel Ángel realizada por Rita Longa. Ave. Cristóbal Colón esquina E.
Esculturas en el Cementerio Colón, en primer plano una réplica de La Piedad de Miguel Ángel realizada por Rita Longa.
Esculturas de interés del Cementerio Colón

Otros panteones y tumbas de interés en la Necrópolis de Colón

✓ El Panteón de la Asociación Vasco-Navarra de Beneficencia. Calle 3 e/ G y F.
✓ La Capilla de la familia Franchi-Alfaro. Bella obra funeraria del eclecticismo inspirada en el mausoleo de Halicarnaso. Calle 4 esquina a D.
✓ La tumba de José Raúl Capablanca. La tumba del más grande de nuestros ajedrecistas se destaca por una gran pieza de ajedrez (un Rey Blanco) que sobresale sobre las demás. Calle 8 e/ A y B.
✓ La Capilla Steinhart. Construcción funeraria de marcado eclecticismo y considerada una de las primeras en su estilo.
✓ El Panteón de la familia Núñez Gálvez. Plaza Noroeste.



Curiosidades del Cementerio Colón


El primer entierro del Cementerio de Colón

Por ironías del destino el primer cadáver enterrado en el cementerio el 29 de septiembre de 1872, fue el del arquitecto constructor, el español Calixto de Loira.
Fue sepultado en el primer panteón del cementerio, llamado Galería de Tobías, una galería subterránea de cien metros de largo.
Trágicamente no basto esta ironía de la vida y en mes después fallece su sustituto como arquitecto principal Félix de Azúa.
Esto hizo nacer una leyenda de que alguna maldición perseguía a los que tuvieran dicho cargo, pero el siguiente arquitecto vivió con salud muchos años más.

El muerto en el arco de entrada del Cementerio Colón

Según la tradición, en el monumento escultórico situado encima de la puerta de entrada norte del cementerio, se encuentra en una pequeña urna las cenizas de un obrero muerto durante la construcción, de identidad desconocida.

El enterrado de píe

En el Cementerio Colón solo hay una persona enterrada de pie, o sea que la caja fue puesta en la bóveda en posición vertical.
Fu su última voluntad pues decía que un tipo que había caído de pie en la vida, tenía también que caer parado en el infierno.
Se trataba de Eugenio Casimiro Rodríguez Carta quien fue condenado en 1918 a cadena perpetua y gracias a la suerte o a la casualidad conoció en la cárcel a María Teresa Zayas, la hija del entonces presidente que se enamoró de él.
Logro el indulto, se casó con la muchacha y en una vertiginosa carrera política, llegó a ocupar un escaño en la Cámara de Representantes y se volvió rico y poderoso.
Mandó a construir en la capilla familiar un nicho vertical, en el Cuartel N.E. 22, Campo Común.

La tumba de Cecilia Valdés

Hasta hace poco tiempo se pensaba que la famosa Cecilia Valdés era solo un personaje de ficción en la imaginación del escritor Cirilo Villaverde, pero recientemente después de una investigación se descubrió que existió realmente esa mujer, cuyos restos reposan en este cementerio.
Fue una joven mulata cuyos encantos despertaba la admiración de cuantos la conocían, a tal punto de que la llamaban "virgencita de bronce".
Los restos de la verdadera Cecilia Valdés hija de la Real Casa de Maternidad fallecida 1893 a la edad de 86 años, descansan en el Cuartel N.E., cuadro 6, Campo Común.

La tumba del dominó

Juana Martín de Martín fue una señora apasionada por el juego de domino.
Murió a causa de un infarto al no poder "pegarse" con la ficha del doble tres que mantuvo en su mano crispada.
Sus familiares en su honor mandaron a construir su bóveda en mármol blanco, a semejanza de la ficha fatal.
Juana Martín fue la propietaria del jardín "El Fénix", donde Juan Pedro Baró encargo el injerto de la Rosa Catalina Lasa.

El Cementerio de Colón un enorme museo
Desde el año 2006 se desarrolla en el campo santo un proyecto de rehabilitación por la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, con el objetivo de recuperar y restaurar sus monumentos funerarios más relevantes y su entramado urbano. Además dotarlo de todos los elementos que garanticen los servicios.
En la actualidad el Cementerio Colón es uno más de los museos de la ciudad, es un lugar tranquilo con una hermosura singular y visitarlo es dar un paseo por nuestra historia.

Plano y mapa del Cementerio Colón

Hemos digitalizado y unido los pedazos de un viejo y deteriorado plano del cementerio, que muestra la ubicación de los principales panteones, tumbas y monumentos.
Desconocemos su fecha de edición.
Resulta muy útil a los que visiten y exploren la necrópolis, para poder encontrar la ubicación de cualquier lugar, porque posee los nombres de las calles.
Descárgalo en la siguiente página de nuestro sitio: Plano y mapa del Cementerio Colón

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